sábado, 20 de agosto de 2011

Naricidio culposo

Más de uno ya me ha preguntado si lo de la estadística que figura bajo el título tiene algo de verídica, porsupuesto que no, tenía el cometido fundamental de llamar la atención, cosa que observo satisfecho ha cumplido con creces.

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Naricidio Culposo

Hablábamos hace un rato con Aitor sobre los sueños, le comentaba que había tenido un extraño sueño o más bien pesadilla.

En ella, estaba en mi casa cuando veía un tipo adentro con una tijera con actitud amenazante, no era que empuñara la tijera hacía mi, sino que la tenía escondida en el bolsillo y no paraba de mirar en todas las direcciones inquieto.

Yo, en esas incongruencias que tienen los sueños, y ante la pasividad del señor que permanecía sentado, atravesaba todo el salón tranquilamente, saludaba a mi madre que estaba en la cocina, agarraba el cuchillo grande de cortar pizza y me lo guardaba en el costado, entre el pantalón y el calzoncillo.

Salía al comedor, y me mantenía atento, el hombre, de complexión fuerte, se mantenía tranquilo en una silla al lado de la mesa.

De pronto me abalanzaba sobre él, lo tiraba al suelo, le arrancaba la tijera del bolsillo, la tiraba a unos metros, y le ponía el cuchillo en el cuello.

—¡Tomá, te cagué! —pensaba—.

Hasta aquí todo "normal", había conseguido doblegar a mi posible agresor.
Un tipo corriente en su lugar se hubiera cagado encima, hubiera dado excusas, se hubiera rendido o hubiera rezado ante semejante amenaza, pero no, estamos en un sueño y el gordo con el cuchillo al cuello se empezaba a reir, a reir como si le hubieran contado el mejor de los chistes. Como aquél de "Eyaculador precoz busca mujer para... bueno, ya da igual..", ciertamente y lejos de desconcertarme esa carcajada, me enfurecía más.

­—¡Matame, dale! —me decía el hombre mientras se reía—

—¡No, hijo de puta, no soy como vos! —gritaba yo—

Inmediatamente movía el cuchillo desde su cuello hasta la altura de sus cejas y bajaba con toda fuerza cortandole la punta de la nariz, que caía al suelo como de goma.

— ¡Mirate al espejo! te hice una cirugía estética— Le decía mientras le mostrbaba un espejito de maquillaje que no se bien de donde había sacado.

Inmediatamente me desperté medio aliviado, medio orgulloso por mi hazaña, y muy sorprendido por la violencia gratuita de cortarle la nariz al gordo.

PD: Gordo, si me lees, no me denuncies, pásate en el próximo sueño que tengo la nariz en la nevera. Y como compensación te invito a unas cañas.

2 comentarios:

  1. Los sueños son así, lo has expresado muy bien. Un saludo y enhorabuena por el blog.

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  2. Gracias a ti anónimo! El primer comentario del blog!

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