Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de septiembre de 2011

La venda del motorista

No pretendo ser catastrofista ni depresivo, pero, ¿Nos vamos a despertar mañana?

Ciertamente es una pregunta de una respuesta bastante clara (sí), las probabilidades de que no han de ser ínfimas, pero existir existen.
De hecho, nadie me podría garantizar que mañana abra los ojos. Todo esto para llegar a la reflexión siguiente.

Creo que el ser humano está tan inmerso en las preocupaciones diarias, conflictos internos, remordimientos, y problemas variopintos, que no llegamos a apreciar nuestra propia fragilidad humana.

El simil es bastante clarificador: vamos en moto, motos más grandes, más pequeñas, algún ciclomotor, con más o menos averías, pero todos vamos en motos, y circulamos con una venda en los ojos y tapones en los oidos. Incapaces de darnos cuenta que si una piedrita de esta carretera que es la vida, se cruza en nuestro camino, nuestros grandes problemas se van a la cuneta junto a nosotros.

Dado este pensamiento que es de por sí bastante común, no estoy descubriendo Roma, la mayoría de nosotros somos conscientes de ello, concluyo que lo difícil es aplicar la moraleja de dicha reflexión al día a día.

Yo, me he hallado en esta dificultad de querer pensar positivamente y aplicar el más que gastado "Carpe Diem", pero ciertamente no encontraba una forma de desenchufar de estos problemas y disfrutar superándolos uno a uno.

No pretendo que esto sea un blog de autoayuda, ni un taller de psico/filosofia de todo a cien.

Pero he sufrido en mi vida momentos bastante trágicos a nivel de llegar a poder quitarme esa venda de motorista de la que hablaba más arriba.

Después del accidente frontal de coche que sufrí junto a mis padres que siniestró totalmente nuestro vehículo, y del que salimos practicamente ilesos.

Sali casi a gatas del coche, y al ver que ninguno teniamos daños preocupantes, sonreí en medio de la quasi-tragedia. Con el golpe, me quité la venda.

Ahora cada vez que me pasa algo jodido... Y me han pasado cosas como para varias entradas... valoro mucho más lo que tengo.

En conclusión, creo que para el ser humano, el hecho de sufrir algún que otro accidente (sin consecuencias mayores, off course) nos hace entender mejor que vivimos en un constante equilibrio.

O de otra forma, ver que la moto se tambalea descontrolada y vuelve milagrosamente a su equilibrio, nos hace ir sin venda, ser conscientes de todo lo que tenemos, y en definitiva, se un poco más felices.

La imagen es del accidente.